EL RETO DE REDISEĆAR EL FUTURO
- Ana
- 17 jul 2020
- 2 Min. de lectura

Cada rama del diseƱo se ha visto alterada o afectada de alguna manera en lo Ćŗltimos meses. Aspectos de la vida cotidiana que dĆ”bamos por sentados, de pronto se vieron interrumpidos y muchos perdieron o cambiaron sentido. En el diseƱo industrial, por ejemplo, los botones y jaladores de puertas fuera del hogar han quedado en el pasado. Y parece que nuestro regreso a la ānormalidadā estarĆ” caracterizado por el aislamiento. La estĆ©tica, por otro lado, tendrĆ” sentido sólo en relación a la funcionalidad, mientras que los espacios de trabajo y habitación estarĆ”n pensados desde su diseƱo como espacios limpios y seguros. El recordatorio de nuestra vulnerabilidad que ha constituido la pandemia estĆ” dando paso a una mayor conciencia del cuidado, las relaciones y el tiempo.

Estos nuevos retos implican tambiĆ©n una renovación de la manera con que hacĆamos nuestro trabajo. La conciencia y la responsabilidad estĆ”n al centro de los procesos mĆ”s que nunca y con ello la comprensión de lo que hacemos, la motivación y la pasión con las que lo hacemos. Como perdimos por un tiempo el contacto humano y la colaboración, aprendimos su valor como motor de la innovación, sobre todo cuando esas colaboraciones son multidisciplinares. Por ello sabemos que el home office tiene ventajas pero que el aislamiento total no es una opción.

Hoy nos estamos reinventando. Las personas y las empresas que no se reinventen estĆ”n destinadas a fracasar. Los desafĆos son grandes, pero nos han enseƱado a hacer las cosas de una manera diferente y eso significa tambiĆ©n imaginar un futuro diferente a la vez que encaminarse a construirlo. Otro aspecto clave es el de aprender a prever inconvenientes o cambios inesperados, a saber estar bien con cierto nivel de incertidumbre, que nuestros proyectos no dependan completamente de un estado totalmente fijo y estable, que, como vimos, es irreal. En Domus, por ejemplo, tenĆamos diseƱado un plan de trabajo remoto en caso de que ocurriera un terremoto. Nunca creĆmos que ese plan realizado hace 4 aƱos tendrĆa que ser aplicado en una pandemia. Estamos trabajando al 100% en la nube porque ya tenĆamos aƱos de estarlo trabajando, pero muchas empresas no estaban preparadas y tuvieron que adaptarse en el Ćŗltimo momento. Otras sencillamente no pudieron hacerlo. Hoy hemos aprendido a colaborar a travĆ©s de las nube, a hacer compras en lĆnea, a manejar la herramienta de la videoconferencia en la manera que no nos de una pĆ©rdida de contacto social y a interactuar de una manera virtual que antes no dominĆ”bamos. Lo mejor que podemos hacer es aprovechar esta experiencia y sus aprendizajes para seguir avanzando y, con ello, mejorar las circunstancias de trabajo, la calidad de lo que hacemos y la responsabilidad que tenemos en la relación con otros y con el planeta.

